domingo, 6 de mayo de 2018

La primavera y nuestros objetivos


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Voy a pedirte que hoy nos pongamos algo más serias de lo habitual. Siéntate conmigo, y vamos a charlar un rato. Yo te espero con mi café. ¿Está lista? Bien...

¿Cómo llevas tus objetivos del año?

Es fácil que, ahora mismo, te des cuenta que has abandonado muchos de ellos, o no los has empezado, siquiera. No te preocupes, es bastante más normal de lo que puede parecer. De hecho, hay estudios que dicen que, para finales de enero, el 41% de las personas ya han dejado de lado sus objetivos. Solo 30 días después de planteárselos. Y que solo el 9,2% de las personas que se plantean objetivos en Año Nuevo, sienten que han cumplido con sus metas a final de año. ¡9%!

Así que si es tu caso, no te estreses, estás dentro de la normalidad.


Parece ser que los comienzos de Año son, pese a que mucha gente lo hace (y yo me incluyo), un mal momento para plantearse objetivos. ¿Por qué elegimos el 1 de enero para hacerlo? quizás por la idea de partir de cero, de comenzar un año nuevo, y tener 365 días por delante para hacer algo. Pero si lo piensas bien ¿qué diferencia el 1 de enero, al 1 de diciembre o al 1 de febrero? En realidad, nada. Nuestra vida es un camino, una continuación, un recorrido. Los objetivos de Año Nuevo se plantean normalmente en un ambiente festivo, puede que incluso mientras estás de vacaciones, descansando, disfrutando. Es decir, fuera de tu rutina. Estás super motivada, y comienzas a plantear todo lo que quieres lograr este año ¿¡por qué no!? Pero vuelves al trabajo, y la realidad te golpea. Los días además son cortos, fríos, desagradables para estar fuera (al menos por aquí). El clima dificulta el adoptar nuevos hábitos.

Pongo el ejemplo de siempre: salir a correr 3 días a la semana. No es lo mismo asomarte a la ventana, ver que hace buen tiempo y que realmente apetezca salir al parque. Es que tienes que luchar y hacer un gran esfuerzo para motivarte cuando estás calentito en casa y fuera está oscuro y hace frío o llueve. Solo de pensarlo, me da pereza.

Pero es lo que tiene el invierno.

Los objetivos de Año Nuevo normalmente fallan porque son demasiados o intentamos hacerlos todos a la vez (demasiados frentes abiertos a la vez resulta agobiante y cuando hay poco tiempo libre, resulta imposible atender tantos frentes), o son poco realistas (pasar de leer 0 a leer 50 libros al año -por decir algo- ).

Pero estamos en primavera. No sé si te ocurre como a mi, aunque seguro que sí. Pero después de los meses de invierno, la primavera, los días largos, la luz y las temperaturas más cálidas, nos reactivan. Nos recargan las pilas. Es un momento natural de cambio y regeneración. No tienes más que mirar a tu alrededor: esos árboles y plantas que en invierno estaban sin hojas o inactivos, comienzan a echar hojas, a florecer. Despiertan. Se activan.

La primavera es el momento ideal para plantearnos nuestro mundo, nuestro entorno. Para limpiar y tirar (la famosa limpieza de primavera), para un nuevo comienzo, refrescante. Es el momento idóneo para reflexionar sobre nuestro estilo de vida, nuestras necesidades materiales y emocionales, y buscar nuevas soluciones. Una especie de limpieza de primavera, pero hacia nuestra persona.

Por eso, la primavera es el momento idóneo para sacar nuestra lista de objetivos y realizar una revisión.

5 pasos para ser parte de ese 9%

  1. Depura tu listado de objetivos. Es muy fácil que algunos objetivos ya no te motiven o no tengan importancia para ti. Los objetivos, al igual que la vida, pueden evolucionar y cambiar. Es natural. Si ya no son objetivos para ti, quítalos de tu lista. Céntrate solo en aquellos que realmente te motiven y sean importantes para ti (no porque sean una moda). Es mejor centrarse en 3 y cumplirlos, que intentar avanzar con 20 y dejarlos sin hacer.
  2. Revisa que sean siempre objetivos SMART, es decir, que estén bien claros y delimitados (qué quiero, cómo lo quiero y cuándo lo quiero). Puedes leer más sobre este tema aquí.
  3. Revisa que tengan pasos intermedios, que sean acciones concretas. Para mi, esto es clave. Un objetivo "a lo grande" resulta abrumador. Acciones concretas, pequeños pasos, que puedas hacer en un día, es fácil de ejecutar. Crea tu camino de pequeñas acciones, que puedas hacer día tras día, y al final del año habrás llegado a tu destino (el objetivo que te planteas). Si no lo has hecho antes, hazlo ahora.
  4. Usa tu agenda o calendario. Procura poner todos los días (o todas las semanas) una acción concreta de ese objetivo que quieres trabajar. Ponlo en tus tareas, hazlo como si fuera una cita que tienes que cumplir. Digamos, en cierto modo, que te obligas a ponerte a ello. Te obligas a dedicarle tiempo. 
  5. Si tienes poco tiempo: céntrate solo en un objetivo. ¿Cuál? El que suponga un mayor cambio en tu vida. Lograr cambiar, aunque sea un único hábito en tu rutina, es un primer paso crucial para vencer la resistencia al cambio. Los cambios llevan su tiempo, requieren esfuerzo, paciencia y consistencia. Por eso, ese cambio que supone una transformación, es clave. En mi caso, es dedicarle tiempo a pintar/dibujar.

¿Necesitas un poco de motivación extra?

  1. Si todavía no has empezado: No te agobies. Todavía quedan 7 meses por delante. O 34 semanas. O 239 días. Hay tiempo. 
  2. Si ya has empezado, mira todo lo que has podido avanzar hasta ahora. Ya bien sea tachando items de una lista, o con algún tracker, o marcando esos pasos intermedios como completados. Cualquier manera que te resulte de utilidad para medir tu progreso. Mira el camino que ya has recorrido, siente orgullo por el trabajo hecho, date una palmadita en la espalda, y sigue adelante. 
  3. Busca cómplices. Esa persona que te aliente y motive cuando la pereza, el cansancio o la rutina te aborde, y te falte motivación. Yo le dije a mi chico que cuando me escuchase decir Estoy aburrida, no sé qué hacer, o me viese tirada en el sofá toda la tarde, me dijese dos palabras que para mí, son clave este año. 
  4. Piensa en lo que ganarás o conseguirás, cuando lo logres. Imagínate el 31 de diciembre, echando la vista atrás al año, y viendo todo lo que has logrado. Imagínate orgullosa por haberlo hecho...
  5. ...¡O piensa en lo que puedes peder, si no lo haces! porque no todos podemos imaginarlos con facilidad en el futuro, pero a lo mejor nos resulta más sencillo pensar qué es lo malo que puede pasar, si no lo hacemos, y eso nos puede servir para ponernos las pilas.


Es el momento de ponerte en marcha


¿Cómo van mis objetivos? Este año me planteé 3 grandes objetivos, o por decirlo de otra manera, 3 áreas de mi vida en que quería trabajar y mejorar. Una es el blog, otra es mi área profesional y otra es la salud. Pensé 3 o 4 estrategias o formas en que podía avanzar y mejorar en cada una de esas áreas. Esas estrategias hacían más fácil llegar a cumplir el objetivo, y son una manera de poder medir luego los avances. Como todo el mundo, tengo altibajos, pero en general, estoy avanzando en esas tres áreas.

Eso no quita que hoy, esta tarde, me siente a reflexionar sobre ellas, y vea en qué estoy avanzando a buen ritmo, y en qué tengo que esforzarme más. O si alguna de las estrategias ha dejado de tener sentido. O si hay nuevas ideas o estrategias que debo tener en cuenta.


Y tú, cuéntame ¿cómo llevas tus objetivos?



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